domingo, 20 de septiembre de 2015

Yeshayau Leibowitz - Territorios

La vieja estudiosa te desea Shaná tová y Felices fiestas!  A ella le hubiese gustado endulzar el blog de acuerdo a la tradición de estas fiestas. Pero después de otro fin de semana de violencia en Israel y en los territorios, decidió hacer conocer en español este artículo escrito hace casi 50 años (1968) por quien es considerado el último profeta: Yeshayahu Leibowitz (1903-1994), profeta furioso, iconoclasta, filósofo, científico y judío ortodoxo,  implacable crítico de la sociedad israelí que nunca temió expresar sus ideas, a veces provocativamente y siempre con coraje moral y social.  (Advierto que el artículo es largo y exigente, pero adecuado para leer en Iom Kipur - el Día del perdón y la reflexión).




Yeshaiahu Leibowitz - Territorios

Publicado en Yediot Haajronot abril-mayo 1968; Haaretz marzo 1969, abril 1970 y también en el libro "Judaísmo, el pueblo judío y el Estado de Israel".  ( WWW.Leibowitz.co.il ) traducción del hebreo. 

La extensión de la soberanía israelí sobre los territorios de Eretz Israel (y/o Sinaí) conquistados en la Guerra de los Seis Días y su mantenimiento  bajo el dominio israelí en cualquiera de sus formas o su devolución a sus dueños árabes – en el debate público acerca de la posición a tomar entre estas líneas políticas  se confunden los argumentos pragmáticos con los ideológicas. Por un lado - necesidades e intereses políticos, económicos y de seguridad, "paz", " límites reconocidos y seguros", y por el otro - contenidos sentimentales y morales, la visión de la redención mesiánica, "la Gran  Israel", "la santidad del territorio", "nuestro patrimonio", "la tradición de generaciones", "nuestros mártires que cayeron por  la liberación de nuestra tierra".  Es necesario tratar cada uno de estos argumentos separadamente  y de acuerdo a su naturaleza.

El eje alrededor del cual gira la discusión política es el de "paz y seguridad". Si utilizáramos  el concepto "paz" con su verdadero significado, es decir señalando una situación de coexistencia entre el Estado de Israel y sus vecinos según un acuerdo convenido entre los dos lados – tendríamos que decir  que  no existe posibilidad alguna de una paz de esa índole, ni hoy ni en el futuro visible. No es este el sitio para realizar una investigación  histórica exhaustiva - si acaso desde el principio se hubiese podido suponer una solución negociada entre judíos y árabes. En todo caso, se debe que recordar, que si en los 20 años desde el establecimiento de Israel hubo ocasiones en las que tal vez ( todo es tal vez y quizás! ) existió alguna posibilidad de llegar a un acuerdo negociado  –  las ocasiones se presentaron (tal vez!), inmediatamente después de la firma de los tratados de Rodas, y en la víspera de la Guerra de Suez (antes de la operación en Gaza) y también inmediatamente después del cese de fuego al término de la Guerra de los Seis Días  -  la realidad es que dejamos pasar todas esas ocasiones, y se fue creando  una situación en la que es impensable que uno de los lados pueda ofrecer por su propia voluntad al lado opuesto una propuesta que éste sea capaz de recibir voluntariamente. Sólo el poder y la presión de las grandes potencias impide la lucha en nuestra zona hoy y mañana, y es posible que ese poder  y esa presión - si las potencias lograran ponerse de acuerdo entre ellas mismas- constituyen  el factor que traerá una "paz" falsificada a la zona, en forma de un acuerdo impuesto a los dos lados, que se mantendrá el tiempo que dure el acuerdo entre las potencias.  Quien tiene ojos  - y son varios los que los tienen en las altas esferas del gobierno, aunque sus dueños prefieran callar – puede ver que sin  una solución impuesta nos convertiremos en un segundo Vietnam, la guerra continuará en constante  escalada sin llegar a un punto de definición. Tal vez mañana deberemos invadir Amman o Damasco, y tampoco lograremos nada.


"Seguridad" no es  más que la expresión de una paz verdadera entre vecinos (como entre Holanda-Bélgica, Suecia-Noruega, Estados Unidos-Canadá); sin paz, no hay seguridad y no hay acuerdo geográfico-estratégico que pueda cambiar esta realidad. No hay una conexión directa entre el problema de la seguridad y el problema de los territorios: no existen las "fronteras seguras".  La base de los argumentos a favor de la protección  que proporcionan las líneas de defensa – la mentalidad de la Línea Maginot -  terminó siempre fracasando, desde los días de la Muralla China y los Limes Romanos hasta los del Muro Atlántico de Hitler. Nuestro problema de seguridad no es un problema de límites específicos ni un mero problema militar sino un problema militar-político-social combinado. Mientras tengamos una ventaja cualitativa (desde el punto de vista tecnológico  y de la organización social) sobre los árabes y tengamos el apoyo americano que neutraliza la participación rusa, podremos resistir en cualquier línea de frontera – y la Guerra de los Seis Días, en la que comenzamos con la frontera pasando por Qalqilyah y sobre la muralla de la Ciudad Vieja en Jerusalén, lo demuestra – pero si nos llegara a faltar uno de los factores mencionados, no nos ayudará ninguna línea de frontera, tampoco las que pasan sobre el Canal o sobre el Jordán. Esta es la verdadera situación. Hoy, que estamos asentados en las fronteras que los "expertos" consideran "ideales desde el punto de vista de la seguridad", nos vemos obligados a asignar  a las necesidades de seguridad fondos provenientes de  nuestras entradas nacionales y del  presupuesto  del estado considerablemente mayores que los se asignaban en los años anteriores a la Guerra de los Seis Días y de la conquista de las "fronteras ideales"; es decir – nuestra seguridad no creció sino que disminuyó como consecuencia de las conquistas en esta guerra . (Este artículo fue escrito varios años antes de la Guerra de Iom Kipur).

Estamos condenados a vivir en nuestro país sin paz y sin seguridad, tal como subsistió  el pueblo judío en los miles de años de  su existencia y para el mantenimiento de esta existencia deberemos invertir esfuerzos extraordinarios  y grandes y permanentes sacrificios. Por lo tanto, es necesario que dilucidemos  para nosotros mismos cual será la naturaleza del país por el que hemos asumido para nosotros y para nuestros hijos una existencia de sacrificio constante. A la luz de esa aclaración estableceremos nuestra posición acerca de los "territorios ocupados". 

El problema no es el territorio, sino la población de alrededor de 1.25 millones de árabes que residen en él y a los que tendríamos que imponer nuestra autoridad. La inclusión de estos árabes bajo nuestra soberanía (sumados a los 300.000 que son ciudadanos israelíes) significaría la aniquilación del Estado de Israel en su función de país del pueblo judío, la destrucción del pueblo judío, el desmoronamiento del sistema social que implantamos en el país que construimos y la perversión del ser humano – tanto la del judío como la del árabe. Todo esto ocurriría  aunque los árabes no se convirtieran en mayoría en el país (de acuerdo a su alta tasa de natalidad) y aunque siguieran constituyendo un tercio o el 40% de la población. El país dejaría de ser un estado judío para convertirse en un  estado "caananita": sus problemas, sus necesidades y sus  funciones dejarían  de ser los problemas, las necesidades y las funciones del pueblo judío en el país y fuera de él, sino sólo asuntos de estado y de gobierno específicos del país –asuntos de dominio sobre judíos y árabes juntos, como los problemas del gobierno del Líbano, que son permanentemente problemas provenientes de la necesidad de mediar entre los maronitas, los musulmanes, los drusos, etc. El estado estaría  ocupado con problemas de esta índole y no tendría  interés en ocuparse de los asuntos del pueblo judío. En poco tiempo se cortarían  los vínculos espirituales y sentimentales entre el estado y el pueblo judío en el mundo, como así también los vínculos espirituales y sentimentales entre el estado, la historia judía y el judaísmo. Todo el objetivo del monstruo conocido como "Eretz Israel Hashlemá" (La Gran Israel) sería sólo la continuación de la existencia de su aparato gubernativo – administrativo. Desde el punto de vista social: en poco tiempo no quedarían en ese estado,  ni obreros ni agricultores judíos. Los árabes serían el pueblo trabajador y los judíos serían los administradores, los supervisores, los empleados y los policías, y principalmente los agentes secretos. El estado, dominando una población de 1.4-2 millones de extranjeros se convertiría necesariamente en un estado de servicios secretos, con todas las implicaciones de lo que esto significa y su influencia sobre la educación, sobre la libertad de expresión y de pensamiento y sobre la democracia. La corrupción, característica de todo régimen colonialista, contagiará también al Estado de Israel. El gobierno tendrá que ocuparse por un lado de la represión del movimiento de resistencia árabe y de la adquisición de colaboracionistas árabes, por el otro. Existe el temor de que el ejército - que es hasta ahora un ejército popular – se degeneraría al convertirse en un ejército de ocupación, y los comandantes sirviendo como gobernadores militares serian iguales a sus colegas de otras naciones, y todo esto es ya suficiente...


Por lo tanto, siendo nuestra principal preocupación el pueblo judío y su país,  no tenemos otra opción que retirarnos de los territorios habitados por 1.25 millones de árabes, independientemente de la cuestión de la paz.  Se trata de salir de los territorios y no de su "devolución", porque no somos nosotros quienes debemos decidir a quienes hay que "devolverlos": ¿A Hussein? ¿A la O.L.P?  ¿A Nasser? ¿A los habitantes locales? No es asunto nuestro, no es nuestra obligación, y ni siquiera es nuestro derecho, decidir qué harán los árabes con los territorios después que nos vayamos de allí.  Nuestro deber es fortalecer nuestro país y defenderlo. Si no nos retiraremos con honor -  es decir por nuestra libre decisión, comprendiendo las reales necesidades del pueblo judío y las de nuestra nación – los americanos y los rusos nos humillarán conminándonos a una retirada obligada.

Con respecto a los argumentos "religiosos" a  favor de la anexión de los territorios – estos argumentos no son más que una hipocresía inconsciente (o quizás consciente), son la expresión del uso de la religión judía como encubrimiento del nacionalismo israelí. La falsa religiosidad supone que la satisfacción de las necesidades nacionales forma parte del rito de Dios y presenta a la nación como si fuera uno de los altos valores de la religión, a pesar que nunca fue más que una herramienta, un medio para satisfacer las necesidades humanas.  Las razones para anexar los territorios basadas en la "Halajá" (el conjunto de preceptos religiosos judíos) son ridículas, a la luz del hecho que el Estado de Israel no reconoce la autoridad de la Torá y la obligación de vivir según ella  y que la mayoría del pueblo que lo habita rechazó y rechaza a la Torá y a sus preceptos, y que el ejército de este país acepta el derecho de una persona, que según la Halajá es un delincuente de Israel, apóstata  y hereje, a ser teniente o teniente coronel de soldados judíos. La conquista del país por el ejército de Israel es un logro nacional grandioso e imponente para todo judío, religioso o laico, dueño de una conciencia nacional judía. Pero el mero hecho de la conquista no tiene significado alguno desde el punto de vista religioso. No todo "Retorno a Sión" es una misión religiosa, como en el versículo: "Os introduje en tierra de abundancia, para que comierais su fruto y sus bienes; pero entrasteis y contaminasteis mi tierra e hicisteis abominable mi heredad" (Jeremías, 2-7). Tampoco el retorno del dominio israelí sobre el Monte del Templo tiene un significado religioso en sí mismo.  El dominio israelí sobre el
Monte del Templo (y el Muro de los Lamentos) no es por sí garantía de que no se cometa sacrilegio.  El hecho meramente político-gubernamental de la extensión de la soberanía judía sobre los territorios de la Tierra de Israel (Eretz Israel) no es la "tradición de las generaciones" en la que se basan los defensores de la "Gran Israel",  ni refleja la "conexión entre el pueblo judío y la Tierra de Israel".  La "Gran Israel" como aparece en la mente de sus adeptos "religiosos" o pseudo-religiosos  hoy en día, no es sino un ideal de la corriente predominante en la generación actual; en cuanto a las "generaciones" que éstos señalan en sus argumentos religiosos-nacionalistas, no tuvieron nunca la intención de la reanudación de la soberanía judía sobre los Territorios de Israel, sino sólo en el contexto del retorno de la Corona judía (la Torá) a su antigua gloria. La "conexión histórica" del pueblo de Israel con la tierra de Israel existe sólo en su referencia a la Torá.



La Tierra de Israel no es una tierra sagrada y el Monte del Templo no es un lugar santo. Su santidad se debe a los preceptos rituales específicos relacionados con esta tierra y este lugar. Son los preceptos rituales los que otorgan "santidad"  a la tierra y al monte.  La idea de "santidad" propia de una tierra determinada o de un lugar determinado es una idea absolutamente pagana. Ya el profeta Jeremías se pronuncio acerca de la "santidad" del Templo, cuando los profanadores de la Torá y de los preceptos llamaron al Templo "el palacio de Dios". Nacionalismo y patriotismo en sí no son valores religiosos. Los profetas de Israel en la época del primer Templo y los sabios de Israel en la época del segundo eran en su mayoría "traidores", desde el punto de vista de los conceptos laicos de patriotismo y nacionalismo. Los rabinos que afirman hoy que hay que  mantener los territorios por "razones religiosas" no continúan la tradición del profeta Elías sino la de  los 850 profetas de Baal y de Astarot "sentados a la mesa de Jezabel"; no continúan  la tradición de Miqueas hijo de Imla, sino la de  los 400 profetas de Acab.

Todos comprendemos el clamor que brota de muchas gargantas: ¿"Acaso nuestros queridos hijos perdieron sus vidas en vano en la Guerra de los Seis Días? ¿Acaso la tierra saciada con su sangre será profanada al ser devuelta a manos de no judíos? ".  A los que claman les diremos: en la mayoría de las guerras de la historia, y también en el presente, se puede decir que la muerte de los que han caído tiene un sentido y al mismo tiempo, que cayeron en vano. Su muerte tiene sentido – si cayeron defendiendo a su pueblo y a su país; y murieron en vano – si su muerte (incluso en la victoria) no colaboró a solucionar la causa por la que salieron a luchar y por la que murieron. También nuestros hermanos y nuestros hijos caídos en la Guerra de los Seis Días salvaron a la patria del peligro que la amenazaba en su momento;  pero su victoria y su muerte no anularon, y ni siquiera disminuyeron, el peligro permanente que se cierne sobre la existencia del Estado de Israel, peligro que sigue vivo y presente, sin conexión con lo que se haga o se deje de hacer con los territorios.  Tememos que los mártires de la  Guerra de los Seis Días no serán los últimos y que en el futuro  muchos otros también caerán defendiendo a la patria. 

martes, 25 de agosto de 2015

Mileto, Rabinovich y el televisor inteligente

La vieja estudiosa y su joven marido estaban viendo el final de un partido cuando de pronto el televisor dijo Pfffff y arrojó un humito blanco que salió en espiral hacia el techo. "Tirarlo y comprar otro" fue el consejo de los hijos y también el del técnico  (nuestra imaginación, en cambio, quiso suponer que el humito, como el del Vaticano, era una señal – aunque no logramos ponernos de acuerdo acerca del mensaje). En síntesis, nos compramos un Smart TV, es decir como un teléfono celular pero grande y colgado de la pared.

Mientras nuestros hijos, todos expertos en computación y programación cibernética trataban de entender cómo manejar el aparato, descubrimos a nuestros nietos sentaditos en fila frente a la pantalla viendo una película de los Minions y a la mayor (11 años) manejando el aparato desde su celular rosado adornado con pompones.  "Si ella puede, yo también", me dije cuando todos se fueron y celular en mano me puse a estudiar el tema (vieja estudiosa o no?).  Todo eso sucedió la noche en la que nos enteramos del lamentable fallecimiento de Daniel Rabinovich, de Les Luthiers, quien junto a sus compañeros nos hizo reír con su refinado humor durante más de 40 años. Así que lo primero que vimos en la nueva pantalla fue  a Les Luthiers (a través de youtube) cantando el Teorema de Thales:



 Es el único teorema que sé de memoria, es más, es el único que recuerdo y entiendo de todos los que estudié en la secundaria, cuando todavía usaba mi memoria interna y no estaba conectada a la memoria externa, también conocida como Google, a la que recurrimos los de mi edad cuando con la mirada extraviada en un punto lejano del horizonte empezamos con el qué, quién, cuándo, dónde, cómo. Y si lo sé, es gracias a Les Luthiers.  (Creo este párrafo deberían leerlo algunas de mis colegas pedagogas que aún buscan la piedra filosofal de la didáctica escolar).


Hace varios años durante unas vacaciones en la costa occidental de Turquía, visitamos las ruinas de la ciudad de Mileto (Miletos en griego, Milet en turco). 
No es un error, Thales de Mileto era griego, porque en su época Mileto era una importante ciudad del Asia Menor perteneciente al imperio griego. Hoy, esa zona pertenece a Turquía (y si estás planificando un viaje, no te la pierdas y visita también Efesos, por ahí cerca). Son muchas las cosas que se pueden aprender visitando las ruinas de Mileto, cosas acerca del teatro griego, acerca del cristianismo - la ciudad es mencionada en el Nuevo Testamento- e incluso, acerca de la historia judía: se pueden ver las ruinas de una sinagoga y si se la encuentra y se sabe griego antiguo, se puede leer una inscripción grabada en la piedra en la quinta fila del teatro: "para los judíos y los temerosos de dios". 


 Todo esto es muy interesante y también lo son Anaxagoras y Anaximenes que como Thales, nacieron y filosofaron en esa ciudad. Pero estando en Mileto, lo único que recordamos fue a Thales y su teorema.  Demás está decir que nos sentamos sobre las gradas de la quinta fila y allí, desentonando sin vergüenza, cantamos a todo pulmón: " Si tres o más paralelas son cortadas por dos transversales......"

Teorema de Thales  

Les Luthiers
Johann Sebastian Mastropiero dedicó su divertimento matemático, op. 48, el "Teorema de Thales", a la condesa Shortshot, con quien viviera un apasionado romance varias veces, en una carta en la que le dice: "Condesa, nuestro amor se rige por el Teorema de Thales: cuando estamos horizontales y paralelos, las transversales de la pasión nos atraviesan y nuestros segmentos correspondientes resultan maravillosamente proporcionales". El cuarteto vocal "Les frères luthiers" interpreta: "Teorema de Thales" op. 48, de Johann Sebastian Mastropiero. Son sus movimientos: Introducción, Enunciazione in tempo di menuetto, Hipotesis agitatta, Tesis, Desmostrazione, ma non troppo, Finale presto con tutti


Si tres o más paralelas, si tres o más parale-le-le-las/ Si tres o más paralelas, si tres o más parale-le-le-las/ Son cortadas por dos transversales/ Son cortadas por dos transversales/ Si tres o más parale-le-le-las/ Son cortadas, son cortadas/ Dos segmentos de una de estas, dos segmentos cualesquiera/ Dos segmentos de una de estas son proporcionales/ a los dos segmentos correspondientes de la otra/ a paralela a b,/ b paralela a c,/ a paralela a b, paralela a c, paralela a d/ OP es a PQ/ MN es a NT/ OP es a PQ como MN es a NT/ a paralela a b,/ b paralela a c/ OP es a PQ como MN es a NT/ La bisectriz yo trazaré y a cuatro planos intersectaré/ Una igualdad yo encontraré: OP más PQ es igual a ST/ Usaré la hipotenusa/ Ay no te compliques, nadie la usa/ Trazaré, pues, un cateto/ Yo no me meto, yo no me meto./ Triángulo, tetrágono, pentágono, hexágono,/ heptágono, octógono, son todos polígonos/ Seno, coseno, tangente y secante,/ y la cosecante, y la cotangente/ Thales, Thales de Mileto/ Thales, Thales de Mileto/ Que es lo que queríamos demostrar. Quesque loque loque queri queri amos/ demos demos demostrar.



miércoles, 6 de mayo de 2015

Judas de Amos Oz


Me entretuve traduciendo algunos párrafos de Judas, el último libro de Amos Oz (editorial Keter, 2014). La novela transcurre en  Jerusalén. Shmuel es un estudiante que tras abandonar la Universidad consigue casa, comida y empleo como acompañante  de Guershom Vald, anciano intelectual y lisiado, cuyo hijo cayó en la guerra de independencia de Israel, 11 años antes.  Su principal tarea consiste en conversar y, si es posible, discutir con el anciano durante las largas tardes de ese lluvioso invierno de finales de 1959. En el capítulo 25 ambos conversan acerca de la política del gobierno de Ben Gurión y sobre los límites de la fuerza y del poder.
 "Ben Gurión", dijo Shmuel saliendo hacia la cocina para poner agua a hervir, "Ben Gurión quizás haya sido líder obrero en su juventud, una especie de tribuno popular, pero hoy está al frente de un país nacionalista y pretensioso y no deja de propagar a su alrededor toda esa vacua fraseología bíblica acerca de la renovación del pasado en nuestros días y la materialización de la visión de los profetas".
Y desde la cocina, mientras preparaba el té, agregó levantando la voz: "Si no habrá paz, algún día los árabes nos vencerán. Es solo cuestión de tiempo y de paciencia. Los árabes tienen tiempo sin fin y continua paciencia. No nos perdonarán el insulto de su derrota en el 48 ni tampoco la conspiración que urdimos contra ellos junto a Inglaterra y Francia hace tres años".
Guershom Vald bebió el té bien caliente, casi hirviendo, que le sirvió Shmuel en tanto que éste esperó pacientemente que se le enfríe un poco.
"Hace un tiempo, un año o dos," dijo Shmuel, "leí un artículo titulado 'Los límites de la fuerza o el undécimo soldado'. He olvidado el nombre del autor. Pero aún recuerdo lo que decía: cuando Stalin invadió Finlandia a fines de los años 30, el comandante en jefe del ejército finlandés, el Mariscal de Campo  Von Mannerheim,se presentó ante el presidente de Finlandia, Kekkonen, e intentó tranquilizarlo: cada soldado finlandés es capaz de vencer a diez soldados-campesinos rusos. Somos diez veces mejores que ellos, diez veces más instruidos y estamos también  diez veces más imbuidos de motivación para defender a nuestra patria del ataque. El presidente Kekkonen reflexionó un momento y probablemente encogiéndose  de hombros dijo – tal vez mas para sí mismo que para el Mariscal de Campo- Quién sabe, quizás sea cierto que cada uno de nuestros soldados finlandeses valga como diez soldados soviéticos, eso está muy bien ¿pero qué haríamos si por casualidad Stalin enviara contra nosotros once soldados y no diez? Y éste, así estaba allí escrito, es el problema del Estado de Israel del que no se habla.  Los árabes desde hace más de diez años vociferan día a día que nos van a exterminar, pero hasta ahora no han invertido en hacerlo ni una décima parte de su fuerza. En la guerra de la independencia lucharon menos de ochenta mil soldados de cinco ejércitos árabes contra ciento veinte mil soldadas y soldados reclutados por la población judía que contaba seiscientas mil personas. ¿Qué haremos si uno de estos días  se nos presenta el undécimo soldado árabe? ¿Qué haríamos si los árabes reunieran  en contra nuestro un ejército de medio millón? ¿O de un millón? ¿O de dos millones? En estos momentos Nasser se está proveyendo de abundantes y excelentes armas soviéticas y habla abiertamente sobre una próxima ronda. ¿Y nosotros qué? Ebrios de victoria. Ebrios de fuerza. Ebrios de alegóricas frases bíblicas."
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Guershom Vald dijo:
"Gracias. Me gusta lo que has contado acerca del undécimo soldado. Si realmente se nos aparece de pronto en el campo de batalla, simplemente tendremos que ahuyentarlo, como a los demás.  Si no, no seguiremos estando acá"
Shmuel se levanto y comenzó a pasearse por la sala entre las estanterías de libros.
"Hasta cierto punto, tal vez sea posible comprender el alma de un pueblo que durante miles de años conoció muy bien el poder de los libros, el poder de los rezos, el poder de los preceptos, el poder del estudio y la memorización, el poder del fervor religioso, el poder del comercio y el poder de la mediación, pero sólo conoció el poder de la fuerza sobre su propia espalda golpeada. Y de pronto encuentra entre sus manos un pesado garrote. Tanques y cañones y aviones a reacción. Es natural que se entusiasme con la embriaguez de la fuerza y tienda a creer que con el poder de la fuerza podrá hacer todo lo que se le ocurra. ¿Y qué cree usted qué es lo que no se puede conseguir de ninguna manera por la fuerza?"
"¿Cuánta fuerza?"
"Toda la fuerza del mundo. Piense en las fuerzas asociadas de los Estados Unidos, la Unión Soviética, Inglaterra y Francia. ¿Qué es lo que de ninguna manera podrá conseguir toda esta fuerza?"
"Me parece que con semejante poder se podría conquistar todo lo que se te ocurra. Desde la India hasta Etiopía1.""No lo crea. Eso es lo que creen los judíos en Israel porque no tienen idea de cuáles son los límites de la fuerza. La verdad es que toda la fuerza del mundo no podría  convertir al que odia en amante. Se puede convertir al enemigo en esclavo, pero no se puede lograr que nos quiera. Con toda la fuerza del mundo no podría convertir a un fanático en una persona de ideas progresistas. Y con toda la fuerza del mundo no podría convertir a quien tiene sed de venganza en amigo. Y justamente estos son los problemas existenciales del Estado de Israel: convertir al enemigo en amante, al fanático en moderado, al que guarda rencor y busca vengarse en amigo. ¿Estoy acaso diciendo que no necesitamos poder militar? De ninguna manera. ¡Dios me guarde! ¿Cómo se me podría ocurrir algo tan estúpido? Yo sé tan bien como usted que es el poder de nuestra fuerza militar lo que se interpone en todo momento, incluso ahora mismo mientras conversamos, entre nosotros y nuestra muerte. Es el poder de nuestra fuerza el que puede por ahora evitar nuestra exterminación. Con la condición que recordemos siempre, en todo momento, que en nuestro caso la fuerza sólo puede evitar. No llevar a un acuerdo y no solucionar. Sólo evitar la tragedia por un tiempo."
Guershom Vald dijo:
"¿He perdido a mi unico hijo solamente para posponer por poco tiempo la catástrofe que según lo que dices no hay forma de evitar?"
De pronto Shmuel deseó con toda su alma levantarse y abrazar contra su pecho la cabeza irregular, como esculpida del anciano, y tal vez decirle incluso algunas palabras de consuelo.  Pero no hay consuelo en el mundo. Se contuvo y prefirió callar para no sumar dolor al dolor.




 (1)Según el Libro de Ester, 127 países que constituían el reino del rey persa Asuero.  



domingo, 26 de abril de 2015

Pajaritos en la cabeza


La luz  se puso azul y baña todo de reflejos dorados, el perfume, las flores, los pájaros revoloteando de un lado a otro buscando donde anidar.  Llegó la primavera y todo alrededor está vestido de fiesta, también mi calle como pueden ver en esta foto
Salíamos contentas de una clase exitosa cuando una de mis compañeras me dejó una hoja en la mano y salió corriendo. –Podés publicarlo en tu blog – me gritó ya desde la esquina –  ¡tiene que ver con la primavera! 

Pajaritos en la cabeza 

Pajaritos en la cabeza tiene esta chica, decía mi mamá cada vez que me pedía hacer un mandado y yo, distraída, ni la escuchaba. Las alas de esos pajaritos son las que me hacen volar más allá de los
límites del mostrador frente al que trabajo durante ocho horas día tras día. Mientras una parte de mí se convierte en un engranaje más de esta cinta de consumo en la que finaliza el supermercado– pasar el producto por el lector de códigos, marcar en la caja, cobrar, entregar el recibo –  yo me alejo y revoloteo de sensación a asociación, de asociación a pensamiento y todo lo que me rodea se pone al servicio de mi secreta libertad.
Las bananas, por ejemplo. Sólo verlas y ya escucho a Vinicius de Moraes susurrándome su canción al oído mientras camino balanceándome por la playa de Ipanema. O el olor de los productos lácteos, que  me hace soñar con los bebés que alguna vez me nacerán y a los que ya voy acunando con un arrorró, mientras entrego el vuelto.   Las cebollas son las más pícaras. Cuando un cliente coloca una bolsita con cebollas sobre el mostrador, flota en el aire ese húmedo olor a soledad que siempre tienen en el supermercado. Pero cuando lleguen a la cocina y una mano amante las libere de sus vestidos, se pondrán de buen humor y serán capaces de alegrar a  cualquier ensalada aburrida.
También los clientes disparan mi imaginación. Al altanero marido de la señora que huele a perfume caro, ésa que ni intenta  disimular la acidez de su carácter, lo uní en un romance apasionado con la apagada clienta que huele a lejía, a la que nunca le alcanza el dinero para pagar todo lo que carga en su carrito. A los niños que berrean y patalean  para que les compren golosinas, los siento delicadamente sobre un barrilete y los remonto lo más alto que puedo hacia el retazo de cielo que atisba desde las vidrieras.   Y está el muchacho que apareció hace unos días por aquí. Mientras pasaba su compra por la caja - pan, leche, queso para untar- levanté la vista para comprobar si venía de él ese olor a arena salada, que me hacía sentir sobre la piel el calor del sol. No me quedaron dudas, ya que en sus ojos de canela aún se reflejaban los rastros de violetas y naranjas, que el sol deja en las nubes cuando se despide de ellas sobre el mar. Le entregué su recibo y cuando se fue me invadió la tristeza por no haber podido irme con él.  

La tristeza aparece muy seguido por el supermercado. Es la primer clienta del día, cuando llega escoltando a los ancianos que vienen a cambiar botellas por monedas con las que compran su comida diaria. Está también presente en las palabras que salen de nuestras bocas y se elevan por el aire, junto al humo de los cigarrillos y al aroma del café,  durante las cortas pausas en las que las otras cajeras y yo podemos abandonar nuestros puestos.
 Ayer, en una de esas pausas, mi compañera abatió de un puñetazo a toda la tristeza que se esforzaba  por aferrarse a nosotras, cuando  me hizo notar que el muchacho de ojos de canela viene ahora casi todos los días.
 – ¿Cómo no te das cuenta que él sólo pasa por tu caja?- se reía- aunque la tuya sea la fila más larga, aunque haya otras cajas sin clientes. ¿No viste los cabezazos y los guiños de las otras chicas?
 No los había visto y me ruboricé al imaginarlos.
Ya es casi la hora del cierre. Me duelen la espalda y el cuello de tanto esperar.  No me alejé en ningún momento de mi caja, pasé el día hundida en una expectativa que con el pasar de las horas fue tomando el gusto acre de la desilusión. Ni siquiera el penetrante olor a montaña en otoño, que emanaba de una bolsita de hierbabuena adquirida por  una clienta de último momento, logró consolar mi desasosiego. Busco entre la gente a los ojos de canela con reflejos de sol y sólo encuentro miradas perdidas, ojos cansados bajo la blanca luz de neón.
Comienzo a resumir las cuentas. Cuento el dinero y un suave perfume invade mi mente. En este supermercado no vendemos flores, pienso mientras reconozco el aroma a arena salada mezclado con el perfume de las rosas que aparecieron sobre mi mostrador.
 -¿Puedo invitarte a tomar un café?- preguntan los ojos de canela- Te espero al lado de la salida.
Todos los pajaritos en mi cabeza cantan al mismo tiempo…



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domingo, 12 de abril de 2015

Último momento: se perdió el signo de interrogación

Durante la época anterior a las últimas elecciones en Israel y también luego, durante los días que pasó paseando por la Argentina, la vieja estudiosa se percató de un fenómeno gramatical que influye dramáticamente en la vida de la gente en ambos países: la desaparición del signo de interrogación.

Las frases aseverativas - que son frases que enfatizan categóricamente su condición de afirmativas - y las frases negativas llenan prácticamente el espacio escrito y  auditivo en los dos países. ¡Por supuesto las aseverativas y las negativas incluyen también a las frases exclamativas! ¡Y mucho! El que necesite ejemplos, está invitado a abrir un diario, cualquier diario – el "que miente" o el "que solo refleja la verdad", en la Argentina; el que declara que el primer ministro es "el líder que necesita este pueblo" o el que escribe que el primer ministro es "una catástrofe para este pueblo", en Israel. 

Hasta hace unos años, los adolescentes en ambos países finalizaban sus frases, al hablar, con un signo de pregunta. Podías saber la  edad de una persona por la entonación interrogativa de sus frases, aunque sólo te estuvieran indicando una dirección en la calle. Hoy, incluso esa cantinela interrogativa adolescente ha desaparecido. Pero en su lugar, muchos adultos hablan como adolescentes – en blanco y negro, sin tonalidades intermedias y creyéndose únicos dueños de una única verdad.

El signo de interrogación es doble sólo en español: abre y cierra una frase indicando que se trata de una pregunta. En otros idiomas basta con colocarlo al final. Cuando preguntamos, buscamos obtener una información o aclarar una duda o elegir una alternativa.  A veces la pregunta es "retórica" -  refuerza el propio punto de vista mediante el diálogo con un interlocutor, dando por hecho que éste tiene el mismo parecer y sin esperar realmente una respuesta. En realidad las preguntas retóricas no buscan nueva información, ni siquiera intentan enriquecer o ampliar la información que ya se posee, sino que vuelven una y otra vez sobre las mismas ideas o mensajes. Son las que más les gustan a los políticos y a la gente que cree que existe una sola verdad y que ellos la poseen. 


 La palabra verdad se usa generalmente para designar al acuerdo entre una afirmación y los hechos o la realidad a la que dicha afirmación se refiere.  Y la realidad, como se sabe, depende de los ojos del que la ve, siempre y cuando la quiera o la pueda ver...

A esta vieja estudiosa, un poco por vieja y mucho más por estudiosa, le da mucha pena la escasez o la carencia de dudas y de pensamiento crítico con el que se encuentra a cada paso. Países  divididos por muros de intolerancia, en los que la gente del otro lado es siempre la  culpable de todos los males de la tierra y  solamente los de este lado saben lo que se debe hacer para mejorar la realidad y al final lo que generalmente hacen si son políticos  es buscar una empresa publicitaria que proponga un lema o un mensaje más directo, menos complicado, que no genere preguntas y si no lo son, se aprenden de memoria ese mismo lema o mensaje y lo repiten hasta el cansancio. La directora de una de esas empresas publicitarias en Israel, no solo no tiene dudas acerca de nada sino que "educa" a la gente en forma explicita para que no se le ocurra cuestionar nada. Ella misma  aparece en todas sus propagandas y termina siempre su discurso diciendo "se los digo yo, ne-ku da". Es decir, punto final. No hay lo que agregar y menos si se trata de una frase con signo de pregunta. A muchos escuche decir, especialmente en la Argentina al preguntarles sobre las fuentes de su informacion: "lo lei en el Internet" y creen que ese es un certificado de credibilidad. No tengo lo que agregar. Ne-ku-da. 
  
Volvemos a la interrogación y no por casualidad. Ayer fue el último día de la festividad de Pesaj, la Pascua judía. Esta festividad comienza con el seder, una reunión familiar alrededor de la mesa festiva en la que en forma ordenada (la palabra seder significa orden en hebreo) se comen determinados manjares típicos y se lee la Hagadá, la narración acerca de la libertad.  La palabra Hagadá viene del verbo lehaguid - decir. "Ve higadeta le binjá" – "le dirás a tu hijo" es la frase más importante de la Hagadá. ¿Y cómo le transmitirás a la nueva generación tu propia masoret, tu historia y tu tradición  para que la conviertan a su  vez en su propia historia y tradición, se sientan pertenecientes a su grupo y se sientan seguros de su identidad? Le enseñarás a preguntar.  El seder comienza con el Ma nishtaná - cuatro preguntas que formula el niño más pequeño de la familia, preguntas que nunca se responden directamente. Preguntar es un signo de libertad, prueba de que podemos libremente investigar, analizar, satisfacer nuestra curiosidad intelectual. El Talmud de Jerusalén enseña que habiendo sido esclavos somos sensibles y reacios a caer en el error de esclavizar a otros. Ningún hombre podrá gozar de su propia libertad mientras oprima a otro ser humano. Más aun, nadie podrá ser enteramente libre mientras existan oprimidos en el mundo. De la Mishná (Pirkei Avot 2:15-16) aprendemos que "No estás obligado a completar la tarea, pero tampoco eres libre de desistir de ella". Eres libre, pero eres también responsable por la libertad de tu prójimo.


Otro texto que trata la cuestión de la formulación de preguntas en la Hagadá es el que describe a los
cuatro hijos – Arbaat habanim – que formulan sus preguntas de diferentes modos. "El sabio", "el perverso", "el ingenuo" y "el que no sabe preguntar". El sabio se interesa por todo, exige respuestas detalladas sobre cada una de las tradiciones de la fiesta. El perverso es rebelde, cuestiona cada una de las respuestas y se rebela ante la tradición. El ingenuo es solo capaz de interrogar sobre las cuestiones
más simples y el que no sabe preguntar, no tiene idea de lo que sucede o todavía no cuenta con un idioma que le permita formular preguntas. Son muchas las interpretaciones que se pueden dar a este texto – puede que los cuatro hijos representen distintas características de la personalidad de un mismo individuo (sabiduría, rebelión, simpleza y silencio) o que se trate de cuatro etapas de la vida – el bebé que no tiene lenguaje para preguntar, a medida que crece y se convierte en un niño interroga acerca de todo. En la adolescencia pregunta y se rebela para confirmar su identidad  y siendo adulto, la experiencia le da el saber que lo conduce a la plenitud. O puede  que simbolicen cuatro generaciones:  la primera sigue los preceptos del padre, la segunda se rebela contra ellos, la tercera se somete sin comprender y la cuarta ni siquiera sabe que no los conoce.

"Bejol dor vador jaiav haadam lir'ot et atzmó keilu iatzá mi-Mitzraim" – "en cada generación debe el hombre considerarse como si él mismo hubiese salido de Egipto". Rememoramos el Éxodo en su sentido histórico, pero hay una exigencia más: la de reflexionar e indagar acerca de cuál es nuestro propio Egipto, cuál es la liberación de la que debo participar en mi ámbito, en mi época. ¿Qué significa para mi generación, ahora y acá, pasar de la esclavitud a la libertad?¿Qué les decimos a nuestros propios hijos cuando les narramos el relato de la Hagadá acerca de "los cuatro hijos"? Les decimos: -No seas como el ingenuo que ignora los dramas de su mundo. No seas como el perverso, que los conoce, pero no hace nada para modificarlos. Intenta llegar a sabio, y procura emplear tu sabiduría en servicio de los demás.
Y para los que se olvidaron del valor de la pregunta, aquí van algunos ejemplos de preguntas que siguen resonando en el alma de la gente a pesar que los que las formularon ya hace mucho que no estan.
"¿Quién es sabio? Aquel que aprende de cada persona (Pirkei Avot 4:1)" 
 "Ser o no Ser?" Shakespeare
 "¿Qué es poesía? – dices, mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? Poesía...eres tú"
Bécquer



  

domingo, 8 de marzo de 2015

Las mujeres y la paz

El Día Internacional de la Mujer, conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. En 1977, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

Me gustó lo que escribió en el diario Haaretz de hoy Saviona Rotlevy,  ex – jueza y militante en el movimiento "Mujeres hacen la paz" (Women Wage Peace)
El precio de la ausencia de mujeres
 Haaretz 9/3/15

Desde la guerra "Margen Protector" tengo ante mí la imagen de la famosa pintura "Eclipse" del artista alemán George Grosz, que expresa sarcásticamente y con dureza su opinión sobre la República de Weimar.  La pintura expresa con claridad la relación entre capital y poder,  la influencia de la industria de las armas sobre las decisiones políticas, el rol de la religión, la ceguera de los ciudadanos simples atiborrados de desinformación y la indiferencia de los gobiernos ante la protesta y el destino de la gente.
La pintura presenta la mesa de los  que toman las decisiones. En el centro del cuadro se encuentran dos  imágenes de personas grandes en cuerpo y en poder.
 Quien se encuentra en el puesto más importante viste uniforme y luce condecoraciones, se lo ve ufano y satisfecho. Sobre su cabeza la corona de la victoria.  Delante suyo la cruz y la espada.  La espada sangrienta apunta hacia el grupo de empleados sin cabeza, vestidos con trajes idénticos que tienen por delante hojas vacías.  ¿Acaso el objetivo de la espada dirigida hacia ellos es asustarlos cuando deben aconsejar a su líder? O acaso simboliza la finalización de un "operativo" o una "guerra" que ellos deberían autorizar "post-facto"?
La segunda imagen importante es la del principal consejero del líder, que le susurra al oído. En sus manos lleva armas que atestiguan acerca de sus intenciones, las cuales son expresadas con exactitud a través del símbolo del dólar, en el centro del sol que se encuentra en la parte superior del cuadro y que es el que provoca el eclipse.
Sobre la mesa se encuentra un burro con los ojos tapados y ante él comida en forma de papeles vacíos. El burro, que representa al pueblo, no debe ver a los que están sentados alrededor de la mesa y tampoco el incendio de afuera. Su alimento es la "información" que le es dada
directamente o a través de un periódico no objetivo. El burro tampoco pude ver a  la calavera y a la mujer de cara asustada que se encuentran bajo la mesa. Si sólo se adelantara  unos pasos, también el caería al precipicio en el que ellas están.
Este cuadro fue pintado en Alemania hace unos 90 años. ¿Acaso sólo a mí me parece que es muy relevante hoy en día? Se lo he mostrado a mi nieto de nueve años que me describió exactamente lo que yo había visto, excepto un detalle del que no se percató– la ausencia de mujeres alrededor de la mesa de toma de decisiones. Si un niño de nueve años puede percibir el militarismo, la indiferencia ante el destino del pueblo sufriente, las decisiones tomadas sin raciocinio y sin corazón – ¿cómo puede ser que alrededor nuestro haya tantos "ciegos" incapaces de reconocer nuestra situación? ¿Por qué nosotros y nosotras seguimos dando nuestro apoyo y nuestra voz a la continuidad de las guerras, incluso cuando no son guerras de defensa sino guerras motivadas en parte por ideas fijas y razones ajenas?  ¿Por qué seguimos apoyando el tapado de bocas y de ojos y permitimos seguir recibiendo información que responde a intereses determinados? ¿Y como puede ser que junto a la mesa donde se toman las decisiones que determinan nuestro destino se encuentran solo hombres, como en la pintura?
Las mujeres contribuirían con voces diferentes a la mesa del debate.  Voces que representarían la realidad mirada no sólo desde la boca del cañón, sino desde una perspectiva más amplia que ve el sufrimiento y los daños económicos, sociales y psicológicos que provocan las guerras a la sociedad israelí. Las mujeres verían y escucharían el grito de los ciudadanos que en el cuadro se encuentran tras las rejas y también el sufrimiento de aquellos que arden en el fondo.
Cuando las mujeres participen en el proceso de decidir, crecerá la posibilidad de reconciliación y de diálogo entre nosotros y nuestros vecinos. No se trata de una hipótesis, es un hecho comprobado basado en una serie de investigaciones realizadas por diferentes movimientos  pacifistas en el mundo: la contribución de las mujeres fue crítica para la finalización de conflictos en lugares donde hombres solos habían fallado. Por esta razón, ya en el año 2000 la Asamblea de Seguridad de las Naciones Unidas proclamó  la resolución 1325, que reconoce la importancia del rol de las mujeres en la prevención y la solución de conflictos. Israel asimiló este principio en la legislación de  Ley de igualdad de derechos de las mujeres, pero esta ley aún no ha sido puesta en práctica.

La guerra Margen protector demostró nuevamente la discriminación femenina en los procesos de toma de decisiones. Una gran parte de las mujeres israelíes no está dispuesta a seguir conformándose solo con el rol materno y el de cuidado de los niños. Las mujeres exigimos tomar un papel activo en las decisiones que conciernen a nuestras vidas y a las vidas de nuestros hijos. Las elecciones que se acercan demuestran que mujeres de todas las corrientes son conscientes de su responsabilidad y están dispuestas a generar un cambio y a crear nuevas esperanzas.